Neurocognición

Evaluaciones neurocognitivas

Exploración integral de funciones cognitivas como memoria, atención, lenguaje y funciones ejecutivas para orientar un diagnóstico preciso y un plan de intervención adecuado.

Qué es una evaluación neurocognitiva

Es un proceso clínico que explora de forma sistemática cómo funciona el pensamiento de una persona: no cuánto sabe, sino cómo procesa, retiene y organiza la información.

Se administran pruebas estandarizadas - instrumentos con baremos poblacionales que permiten comparar el desempeño con el esperable para la edad y la escolaridad - y el resultado no es un número único, sino un perfil: un mapa de fortalezas y dificultades. Ese matiz importa. Dos personas con el mismo rendimiento global pueden tener perfiles opuestos, y por lo tanto necesitar intervenciones distintas.

Es habitual que el pedido llegue derivado por un neurólogo, un psiquiatra o el equipo escolar, cuando hace falta información objetiva sobre el funcionamiento cognitivo antes de definir un diagnóstico o una indicación.

Atención

Se evalúa la atención sostenida - cuánto tiempo puede mantenerse en una tarea -, la selectiva - la capacidad de filtrar lo irrelevante - y la dividida, que permite manejar dos demandas simultáneas.

Es el dominio que más consultas motiva, sobre todo ante sospecha de TDAH.

Memoria

Memoria de trabajo (retener y manipular información en el momento), memoria a corto y largo plazo, memoria verbal y visual.

Una falla de memoria de trabajo se confunde muy seguido con desatención o con falta de interés, y el tratamiento que corresponde es distinto en cada caso.

Lenguaje

Comprensión, expresión, acceso al vocabulario, fluidez verbal y organización del discurso.

Incluye la exploración de la lectura y la escritura como procesos: decodificación, fluidez lectora, comprensión de texto y producción escrita.

Funciones ejecutivas

Planificación, flexibilidad cognitiva, control inhibitorio, organización y monitoreo de la propia actividad.

Es el dominio que más impacto tiene en la autonomía cotidiana: estudiar, organizar tiempos, sostener una tarea larga, cambiar de estrategia cuando la primera no funciona.

Cuándo se solicita

  • Dificultades escolares sostenidas que no se explican por falta de esfuerzo o de oportunidades.
  • Sospecha de TDAH, dislexia, discalculia u otras dificultades específicas del aprendizaje.
  • Como parte del proceso de evaluación de TEA, para completar el perfil cognitivo.
  • Derivación médica que requiere datos cognitivos objetivos.
  • Adultos con quejas de memoria, atención u organización que afectan el estudio o el trabajo.
  • Seguimiento de la evolución después de un tratamiento o de un evento neurológico.
  • Documentación para tramitación de CUD o pedidos de cobertura.
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Cómo es el proceso

  • Entrevista inicial. Motivo de consulta, historia del desarrollo, trayectoria escolar, antecedentes de salud y consultas previas.
  • Administración de pruebas. Habitualmente entre tres y cinco encuentros de alrededor de una hora, distribuidos para evitar que el cansancio distorsione los resultados.
  • Análisis e integración. Los puntajes se leen en conjunto con la historia clínica y con lo observado durante la administración. Un puntaje aislado no dice nada por sí solo.
  • Devolución. Un encuentro dedicado a explicar el perfil en lenguaje claro, con espacio para preguntas.
  • Informe. Documento escrito con resultados, conclusiones y recomendaciones, orientado a quien lo vaya a leer.

No hace falta preparación previa: no es un examen y no se aprueba ni se desaprueba. Sí conviene llegar descansado, con anteojos o audífonos si se usan, y habiendo tomado la medicación habitual salvo indicación médica en contrario.

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Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura una evaluación neurocognitiva?

Se organiza en varios encuentros, habitualmente entre tres y cinco, de aproximadamente una hora cada uno, más el encuentro de devolución. La cantidad depende del motivo de consulta, la edad y la complejidad clínica.

¿Desde qué edad se puede hacer?

Desde la edad escolar, y sin límite superior. Las pruebas administradas varían según la etapa vital y el motivo de consulta.

¿En qué se diferencia de una evaluación psicológica?

La neurocognitiva se centra en el funcionamiento cognitivo: cómo se procesa, retiene y organiza la información. La psicológica se orienta al funcionamiento emocional y de la personalidad. Son complementarias y con frecuencia se solicitan en conjunto.

¿Se puede hacer online?

La administración de pruebas estandarizadas requiere presencialidad para que los resultados sean válidos. Las entrevistas, la devolución y el seguimiento posterior sí pueden sostenerse en modalidad virtual.

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